Planta de interior con hojas amarillas en maceta de barro

Hojas amarillas en plantas: causas y cómo solucionarlas

Las hojas amarillas en plantas casi siempre señalan un problema de riego, de luz o de nutrientes. La causa más habitual es el exceso de agua. Para saber cuál es la tuya, fíjate en qué hojas se ponen amarillas y en cómo está la tierra, porque cada causa deja un patrón distinto.

Antes de actuar, recuerda que una hoja vieja que amarillea sola en la base de la planta es algo normal. La planta la retira para dar paso a otras. El problema aparece cuando son muchas, cuando son las nuevas o cuando el color avanza rápido. Ese amarilleo se llama clorosis y significa que la hoja está perdiendo clorofila.

Diagnóstico rápido por síntoma

Lo que vesCausa probablePrimera medida
Hojas bajas amarillas y blandas, tierra mojadaExceso de riegoDejar secar y revisar raíces
Hojas amarillas con puntas secas, tierra secaFalta de aguaRegar a fondo
Hojas pálidas y tallos largosPoca luzAcercar a una ventana
Manchas amarillas o quemadas en la cara al solSol directo excesivoMover o filtrar la luz
Hojas viejas amarillas de manera uniformeFalta de nitrógenoAbonar según la etiqueta
Hojas jóvenes amarillas con nervios verdesFalta de hierroRevisar el pH y usar quelato de hierro
Hojas con puntos e insectos por debajoPlagasAislar y limpiar

Exceso de riego: la causa número uno

Las raíces también respiran. Cuando la tierra está siempre empapada, se quedan sin aire, se pudren y dejan de absorber agua. El resultado parece contradictorio: la planta se marchita aunque la maceta esté mojada.

Para confirmarlo, mete un dedo en la tierra. Si a unos centímetros sigue húmeda, no riegues. Si además huele mal o hay mosquitas pequeñas, es muy probable que sobre agua.

  1. Deja de regar y vacía el plato de la maceta.
  2. Comprueba que la maceta tenga agujeros de drenaje.
  3. Saca la planta si no mejora y observa las raíces. Las sanas son firmes; las podridas, oscuras y blandas.
  4. Corta lo podrido con tijeras limpias.
  5. Replanta en sustrato nuevo y bien drenado.

Falta de agua

Aquí la tierra se separa de los bordes de la maceta, el agua pasa de largo y las hojas se ponen amarillas y crujientes por las puntas. Un riego rápido no basta, porque el sustrato seco repele el agua. Pon la maceta en un recipiente con agua durante un rato, para que se hidrate desde abajo, y deja que escurra bien.

Hoja amarilla con los nervios verdes

Problemas de luz

Con poca luz, la planta produce menos clorofila. Las hojas se ponen pálidas, los tallos se alargan y, con el tiempo, caen las hojas más bajas. Muévela hacia la ventana poco a poco. Si tu casa es oscura, elige especies adecuadas, como las de nuestra lista de plantas de interior que no necesitan luz.

El caso contrario es el sol fuerte sobre una planta de sombra. En vez de amarilleo parejo, verás zonas descoloridas o quemadas justo en las hojas expuestas. Una cortina fina suele resolverlo. Las hojas dañadas no se recuperan, pero las nuevas saldrán bien.

Falta de nutrientes

El lugar de la hoja donde aparece el amarillo da una buena pista:

  • Nitrógeno: afecta primero a las hojas viejas, que amarillean enteras.
  • Hierro: aparece en las hojas nuevas, con los nervios verdes. Es típico de plantas como las hortensias o los cítricos en tierra alcalina.
  • Magnesio: se ve en las hojas viejas, con amarillo entre los nervios.

Si la planta lleva años en la misma tierra, renovar el sustrato suele ayudar más que añadir abono. Si decides abonar, sigue la dosis de la etiqueta, porque un exceso quema las raíces y empeora el cuadro. No abones una planta que esté sufriendo por exceso de agua: primero resuelve ese problema.

Plagas y enfermedades

Da la vuelta a las hojas. La araña roja deja puntitos pálidos y telas finas. Los pulgones y las cochinillas chupan savia y dejan una capa pegajosa. Aísla la planta para que no contagie a las demás, limpia las hojas con un paño húmedo y repite durante varios días. Si la plaga sigue, usa un tratamiento indicado para plantas y respeta la etiqueta.

Otros motivos menos obvios

Algunas plantas reaccionan a los cambios. Un traslado, un trasplante reciente o una corriente de aire frío pueden provocar que caigan unas cuantas hojas. Si el resto se ve sano, dale tiempo. También influye el agua: en zonas de agua muy dura, las sales se acumulan en la tierra y aparece una costra blanca en la superficie. Riega a fondo de vez en cuando hasta que el agua salga por abajo, o cambia la capa superior del sustrato.

Maceta de barro con tierra húmeda y regadera al lado

Cómo evitar que vuelva a pasar

  • Comprueba la tierra con el dedo antes de cada riego.
  • Usa macetas con agujeros y vacía siempre el plato.
  • Coloca cada planta según la luz que necesita.
  • Renueva el sustrato cuando la tierra se compacte o el agua la atraviese sin empaparla.
  • Revisa el envés de las hojas una vez por semana para detectar plagas a tiempo.

¿Se recuperan las hojas amarillas?

Por lo general, no. Si la hoja amarilleó por completo, no volverá a estar verde. Puedes quitarla para que la planta no gaste energía en ella, siempre que no sean demasiadas de golpe. Lo importante es que las hojas nuevas salgan verdes: esa es la señal de que acertaste.

Si acabas de empezar, muchas de estas dudas desaparecen al escoger plantas fáciles de cuidar. Y si el problema está en tus hortensias, mira nuestra guía de cuidados de las hortensias, porque su amarilleo suele deberse a la tierra.

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